Disfrutando quien tú eres sacas a relucir lo mejor de quien puedes llegar a ser. Disfrutando lo que estás haciendo, lo que estés haciendo generará un valor enorme.
Al descubrir algo para disfrutar de verdad allí donde te encuentras, descubres también nuevas y gratificantes oportunidades. Disfrutando el momento en el cual estás, aportas una riqueza única a tu vida.
No es la situación en si misma lo que determina
si la vida es disfrutable o no. Es la manera en que tú decides responder a la situación.
Disfrutar y sentir placer no es un cierto y determinado conjunto de circunstancias predeterminadas. Disfrutar y sentir placer es una elección.
Cuantas más condiciones pones a la posibilidad de disfrutar de la vida, menos tiempo pasarás disfrutando y sintiendo placer. En lugar de agobiar tu capacidad de disfrutar poniéndole condiciones arbitrarias, libérala por completo dejándola que sea incondicional.