Quítalo del camino
Al comenzar cada día, piensa en algo que debes hacer, algo que en realidad no tienes ganas de hacer. Luego, en base a un firme y concreto control sobre tu propia vida, ve y lleva a cabo esa tarea desagradable.
Haz las cosas complicadas y desagradables primero. Harás que todas las demás sean muchísimo más agradables.
En lugar de postergarlo, y evitarlo, y tener algo incómodo pendiendo constantemente sobre tu cabeza, sácatelo de encima. Libérate para vivir el resto de tu día con el placer y la satisfacción de haberlo hecho.
Haz el trabajo duro primero y ello te fortalecerá, te dará confianza y una sensación muy real de estar al mando. Lleva a cabo las tareas desafiantes primero, y disfruta de los valores que surgen de enfrentar los desafíos, y de atravesarlos.
En lugar de estar espantado por aquello que debes hacer, hazlo, y sácalo del camino. Pon tu tiempo y tu energía en lograr progresar y no en buscar excusas.
Cada día, tienes la oportunidad de hacerte a ti mismo un gran favor. Completa las cosas difíciles temprano, y disfruta todas las maravillosas recompensas que cosecharás por haberlo hecho así.
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